Técnica de moulage

Técnica de corte y confección en la que se trabaja directamente sobre una persona o sobre un maniquí.

Manejar con habilidad este tipo de construcciones tridimensionales otorga prestigio y profesionalidad a nuestros conocimientos como creativos dentro del mundo de la moda

La técnica del moulage o modelado sobre maniquí es quizás una de las disciplinas más atractivas dentro de todo el catalogo formativo que incluye una titulación en moda. Cierto es que manejar con habilidad este tipo de construcciones tridimensionales otorga prestigio y profesionalidad a nuestros conocimientos como creativos dentro del mundo de la moda. Pero hay ocasiones en las que la plasmación de una idea o un diseño sobre un patrón plano nos puede resultar complicado ya que carece de esa “vida” que necesitamos ver en determinadas prendas y de cómo funciona sobre el propio cuerpo, y de esto se encarga el modelaje. Su definición viene a ser relativamente sencilla, ya que se trata de una técnica de corte y confección en la que se trabaja directamente sobre una persona o sobre un maniquí. La técnica también recibe el nombre de «corte a ojo» y necesita que la persona que la vaya a realizar tenga un conocimiento importante sobre los materiales que va a emplear, pudiendo así obtener el mejor rendimiento.  En general, el moulage permite que el ajuste al cuerpo sea óptimo, por lo que muchos profesionales de alta costura prefieren emplear esta técnica. Lo realmente importante es que se trata de una habilidad que nos permite crear un patrón que podremos repetir y disponer de una prenda plenamente reproducible y claro está, escalable.

maniquiescala

Frente al método habitual, en el que se crea primero un patrón plano para después poder llevarlo de una forma tridimensional al tejido, con el modelaje, se invierte el proceso de trabajo: se comienza por modelar la prenda en tejido para posteriormente desarrollar el patrón en plano, directamente sobre la tela. Esto da pie a una mayor experimentación con el volumen durante el proceso de ideación de la prenda. La palabra moulage  procede del francés, pero los ingleses y americanos prefieren denominarlo como draping, un nombre mucho menos glamuroso pero que técnicamente también es válido. Curiosamente, en nuestra lengua se utiliza la palabra drapeado, que incluye una parte del moulage, pero constituye solamente una pequeña parte de las técnicas que incluye. Esta práctica exige un buen sentido de la observación para poder manipular los tejidos con los que se va a trabajar y descubrir sus posibilidades creativas, así como sus limitaciones.

Modelar sobre maniquí es relativamente sencillo si seguimos ciertas pautas que son primordiales a la hora de desarrollar esta técnica. Igualmente he de advertiros (y que no cunda el pánico), que esta forma de construcción de patrones es comúnmente utilizada en la Alta Costura al igual que casi imprescindible en cualquier buen taller o firma que se precie. Es por ello la importancia de conocer y dominar dicho método ya que nos puede ser exigido como aval de nuestros conocimientos. Aparte de esto y como bien sabéis, yo todo aquello que sea práctico prefiero no explicarlo con palabras, ya que en este caso concreto estaríamos mucho más cómodos/as delante de un maniquí, con un trozo de retor, unos alfileres y mucha imaginación. Pero dado que este tipo de post evidentemente nos imposibilita dichas acciones, voy a intentar resumiros cuales con las principales claves para componer nuestra ideación creativa sobre un maniquí. En primer lugar y para facilitarnos el trabajo perfeccionando así nuestro resultado final, conviene marcar en el maniquí la línea del centro, la del cuello, el pecho y la cintura. En vertical es importante marcar también la línea del corte francés si vamos a elaborar algo tipo americana o blusa con cortes y para ello podemos utilizar alfileres y cintas de lino o de algodon de color opuesto a nuestro maniquí y que puedan retirarse con facilidad.

Necesitaremos alfileres para ir ajustando y sujetando la tela al maniquí, un jaboncillo de sastre o un lapicero para marcar los aplomos cuando sea necesario (terminantemente prohibido un bolígrafo que se borre con el calor) y una cinta métrica para ir comprobando las medidas. Comenzaremos a trabajar la tela con el diseño que deseemos obtener adaptando con suavidad el tejido a nuestro maniquí y siendo tremendamente respetuosos con el sentido de la trama y la urdimbre de los tejidos ya sabéis: hilo, contrahílo y biés.
Una vez terminado el  modelado (tranquilidad, paciencia, tiempo y mucho sentido de la dimensión), se deberán de marcar los aplomos o piquetes en todas aquellas costuras y zonas que lo necesiten. 

Roberto Caro, profesor de «Diseño de Moda»

Para facilitar nuestro trabajo y una vez que traslademos a plano ese patrón, será necesario previamente dejar reflejado el modelo tomando una fotografía o realizando un dibujo del resultado final sobre maniquí. Esto nos ayudará posteriormente cuando tengamos que adaptar la misma prenda y nos facilitará su montaje ya que en ocasiones nos resultará complicado ensamblarlo. He de apostillaros que teniendo la posibilidad de realizar instantáneas sobre el proceso, yo soy muy partidario de ir haciéndolo a la vez que vamos trabajando. Cuando desmontemos el diseño de nuestro maniquí hemos de hacerlo con sumo cuidado para no “maltratar” las anotaciones o desorganizar el trabajo que hemos desarrollado, ya que si queremos repetir el diseño o hacerlo a nuestra medida, habrá que transferir los cortes de la tela al papel, fijándola en esta sin que se mueva durante el traspaso de patrones y utilizando para ello unas pesas o en su defecto alfileres. No olvidemos escribir en el patrón todas las especificaciones que sean necesarias y una buena idea es adjuntar al patrón cuando lo guardemos, un pequeño boceto de la prenda con el fin de poder recordar su proceso de construcción.

En WORKSHOP GRANADA estamos encantados de poder recuperar este tipo de labores artesanales que consideramos valores a la hora de formar a nuestro alumnado. El moulage o modelaje sobre maniquí forma parte de prácticamente todos los temarios de las titulaciones que impartimos en nuestra escuela y que sin duda, otorgan a nuestros diseñadores noveles tal y como decíamos antes, un valor añadido a su formación en moda.

Por Daniel Fez